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estooo...
¡¡Alejo I es un villano y un déspota que intenta convertirnos en peleles!! (...) Estaremos chalados, pero somos los únicos que le han plantado cara... y es jodidamente divertido.

FANHUNTER CRONICLES 4


Gran Hermano ha vuelto (otra vez) Yupiii, hurra, aplausos (nótese el sarcasmo ¬¬) Normalmente una nueva edición del programa más casposo que jamás parió la televisión me resultaría indiferente (a veces incluso irritante), pero en honor a la verdad he de reconocer que esta vez me picó la curiosidad por un motivo que algunos de mis allegados ya sospecharán: una otaku se ha colado entre los participantes.

Acogí la noticia primero con un cierto orgullo, para segundos más tarde pasar a la desconfianza: ¿y si era una estrategia para enganchar a los del mundillo al programa? ¿Y si, al igual que pasó con la infame Fresita, no fuera todo más que un montaje interpretativo y en realidad la tía en cuestión en la vida real era fan del metal? Así que para tratar de despejar mis dudas, me ví por el youtube el vídeo de presentación...

Dejando aparte la impecable calidad de sus disfrazes... ay, dios mío o_oU Cosa más repipi, da vergüenza ajena =_=U Y al principio la sacan Cantando el Aitsu de las Chaaaarm, no falla ¬¬U... mejor que echéis un vistazo al vídeo, para que os hagáis una idea de lugar, pero os adelanto que no me extraña nada que los tertulianos de telecinco hayan tachado a los otakus de infantiloides...
http://www.youtube.com/watch?v=XxCwlYQzDhw

Y es que a veces da la impresión de que hay una especie de complot entre la televisión pública y las maléficas APAS para dejar a los otakus como una pandilla de inadaptados sociales, tontos de remate (me gustaría ver a esa "licenciada en derecho" en la facultad de veterinaria, se iba a cagar la tía de lo que es chapar ¬_¬) y que sólo tienen ojos para todo lo que esté relacionado con dibujitos chinos de ojos grandes. O en el peor de los casos, como unos vándalos o asesinos en potencia, amantes de la violencia gratuita y la sangre.

Porque en un mundo como el nuestro, ser otaku no es fácil. No es fácil reconocerlo ante los demás (y menos si eres tímida por naturaleza como yo >///<) y menos ante tu familia. Hablando de mi experiencia personal, creo que la primera persona que aceptó de buen grado esta aficción mía (si descontamos a Silvy-chan, mi querida hermanita a la que debo tantas horas de frikeo XP) fue mi abuela Maruja ^^ ((((pa tí un abrazo, abu, aunque sé que no podrás leer esto)))) a la que cada vez que visitaba le garabateaba algún que otro de mis monigotes que yo llamo en un cuaderno que a día de hoy, debido a una exhaustiva limpieza por parte de una de sus chachas, ha quedado reducido a tres hojas ^^U Ella, que no hace distinciones entre un dibujo animado y un anime, se entusiasmaba con cada dibujo y alababa mi trazo (se fijaba especialmente en la naturalidad con la que dibujaba la ropa, y mira que a mí la ropa nunca se me ha dado especialemnte bien XP) Aún sigue siendo mi fan número uno ^^ Mi otra abuela, la abuela Josefina, nunca ha manifestado abiertamente lo que pensaba, pero recuerdo que cuando la moda Pokémon estaba en su apogeo, bromeaba al respecto de las cantidades industriales de laca que debía usar Jessie para mantener la forma de su pelo XDDDD
La segunda en caer fue mi madre. Hay que aclarar de todas maneras que mi madre tampoco sabe distiguir lo que es anime y lo que son dibujos... como tampoco sabe distinguir entre una película y una serie, inercambiando los términos según le dé ^^U Pero sí es cierto que se tomó con más estoicismo el hecho de que me encatara ver esas series que mi padre (de él ya hablaré más tarde), llegando recientemente a interesarse un poco por una de ellas, cuando me sorprendió viéndome un capítulo de Samurai Champloo a la hora de la comida. Lo malo es que como con todas las cosas que me gustan en esta vida, ella lo utiliza como arma de doble filo, reprochándome de vez en cuando que me dedique la mañana de los fines de semana a ver "dibujos" tanto rato...
Mi padre... aún no estoy demasiado segura de cual es su postura actual. Yo diría que aún le desagrada, pero poco a poco lo va aceptando como una aficción mía más. Nunca impuso su opinión, limitándose en la mayoría de los casos a decir despectivamente "Pst, qué chorrada de "animes"....", pero dejaba bien claro que lo del manganime no le gustaba nada de nada y no entendía como a mí podría gustarme. Últimamente parece que empieza a apreciar en cierta manera mi arte (al menos ahora mis dibujos los mira con cierto detenimiento, aunque sin dar su opinión al respecto) y, cosa aún más curiosa, se maravilló ante la maravilla de la costura que eran nuestros disfraces de cosplay (para ser más concretos, los disfraces de "alpinistas nacionalas" (XD) que [info]alkanet y Patricia lucieron para el juego de Rol en vivo de FMA ^^)

Pero vamos al grano, que me estoy enrrollando con mi propia experiencia y me voy del tema ^^U Lo que quería decir es que no es fácil ser otaku y reconocerlo abiertamente: una de dos, o te ignoran de forma más menos disimulada o te aislan, como si te hubieras contagiado de peste o algo así. Frecuentes son las veces en que, mientras leía el último tomo de One Piece en el autobús tras adquirirlo honrradamente en Historietas, observo por el rabillo del ojo a algún que otro cotilla (normalmente una mujer de avanzada edad) que me mira con un aire a caballo entre la desconfianza y el asco mientras se agarra con más fuerza a la barandilla. Muchas veces me he preguntado qué pensarían de mí al verme de esa guisa, pero por discreción nunca me he atrevido a preguntarles directamente... Una compañera mía de facultad, a la que yo creía amiga mía, llegó a burlarse durante meses sin que yo lo supiera de mi aficción por hacer garabatos de tanto en cuanto en clase y a compadecerse de mí y de mi supuesta marginación (la forma en cómo me enteré de las vejaciones que acontecían a mis espaldas me la ahorro, aunque resumiendo, fue de forma casual y desde entonces mis relaciones con ella se han enfriado, por no decir congelado)

Tenemos por tanto unas APAS hostiles por naturaleza, unos medios que nos ningunean y una sociedad que en general nos mira por encima del hombro. ¿Qué puede hacer el otaku ante una situación así? Las dos opciones más habituales son o rendirse y "readaptarse" a la sociedad como ellos quieren o resistir como los galos de Astérix y llevar la aficción como bandera. Ésto sería bueno si no fuera porque en la mayoría de los casos la cosa se lleva al extremo de llevar a esa persona a aislarse completamente de la vida real para no tener que aguantar las críticas. Cosa que es bastante peligrosa; de todos es sabido que el ser humano, como animal social que es, necesita el contacto de las personas para desarrolarse.

Pero ¿acaso se puede alcanzar un equilibrio entre aficción y vida común? He tenido la suerte de conocer a unas otakus que llevan su pasión de una forma razonable, así que creo positivamente en esa posibilidad. Quisiera creer que yo también he alcanzado ese equilibrio, pero aún no lo tengo claro. A veces me pueden los ataques de frikismo y otras mi carrera se impone... ¿Soy demasiado friki o demasiado razonable? Ni yo misma lo sé aún.

Al menos espero que ésta chorrada no os haya aburrido. Eso, y que Mimí, la otaku granhermanera, no nos deje demasiado en ridículo ^^UUU

Besazos a todos, otakus o no

AMBER