Por paradójico que parezca, sigo viva en la noche de los muertos vivientes XD Y eso a pesar del examen de terapéutica que no sé si al final se va a hacer en diciembre o qué (es por un tema de que queremos cambiar la fecha y de que hay una persona que está en el programa Séneca que no quiere... bueno, en fin, la clase de rollos que pasan en estos casos), del trabajo también de terapéutica que tenemos que hacer y de todas esas asignaturas que no conseguí eliminar el año pasado y que debo presentarme en febrero para poder sacármelas de una pajolera vez.
En fin, hoy quisiera dejar ese tema aparte. Y todo porque leyendo las últimas entradas de mi diario (que son pocas comparando con cuando empezé, pero haberlas hailas) me he dado cuenta de que últimamente no hago más que relatar mi vida. Punto. Ni un artículo, ninguna crítica ni opinión... todo eso que era más o menos habitual en mi diario ha quedado empañado por mis quehaceres de la vida real. Y a mí mi vida me puede parecer interesante, pero estoy convencida de que a la inmensa mayoría de vosotros (salvo los que realmente me conocen y realmente se interesan por lo que me pasa) básicamente se la sudan. Sinceramente, hasta yo misma empezaba a aburrime con lo que escribía últimamente y contemplaba mis artículos anteriores con nostalgia.
Así que regreso a vosotros haciendo una reflexión sobre una de mis últimas obsesiones (con últimas me refiero de meses): los videojuegos de y más concretamente la saga de Final Fantasy.
Para empezar, debéis saber que soy una de las pocas personas que existen en este mundo que no ha conocido jamás lo que es jugar con una consola. Mi padre en su juicio siempre creyó que los videojuegos nos distraerían demasiado no ya de los estudios sino también de nuestras relaciones interpersonales y siempre dijo no cada vez que yo le pedía una consola. Con el tiempo dejé de pedírsela en vista de la inutilidad de mis esfuerzos y a cambio decidí pedir videojuegos para PC. Empecé con Rayman y luego con un videojuego de Lucky Luke (que años más tarde descubrí no era sino una adaptación al PC del videojuego omónimo para la SNES) y pese a que terminé el segundo, jamás conseguí pasarme el primero, por lo que llegué a la conclusión de que los juegos de plataformas no eran lo mío ^^U A eso le siguieron diversos juegos de estrategia, género en el que descubrí mis dotes de organización y previsión. El primero de todos fue el Team Hospital que casi llegué a completar, y luego por mediación de mi padre conseguí copias del Colonization y el Civilization, de Age of Empires (uno de mis favoritos)... y por supuesto los famosos Sims, a los que yo me considero una adicta sin posibilidad de recuperación XD Pasé muy buenos ratos con los juegos de tipo estrategia, pero había una pega: con la excepción de los Sims, era imposible sentirse identificada con los personajes que manejabas. La mayoría ni siquiera tenían nombre, sólo eran un caballero, un ingeniero o un arquero estándar, sin más. Muy a menudo ni siquiera eran eso, sino que más bien me servían únicamente de carne de cañon, personajes totalmente prescindibles que llegado el caso podía sacrificar para lograr el objetivo de ese nivel. Incluso en los juegos de estrategia que estaban más basados en el desarrollo de ciudades que en la mera conquista, tampoco conseguía esa clase de conexión. De modo que el género no tardó muchos años en dejar de entusiasmarme.
(Por supuesto no permanecí del todo ignorante a los videojuegos de consola que estaban de moda: así pues, la saga de Final Fantasy la conocía de oídas, pero puesto que eso era terreno prohibido para mí, no prestaba mayor atención...)
Justo cuando pensaba que sólo los sims satisfarían mis gustos en cuanto a videojuegos (e incluso cuando cumplía mis objetivos dentro de una familia ya también me aburría) una amiga de mi novio cambió mi punto de vista con el siguiente diálogo:
- ¿Oye, tú te has visto la película de Advent Children?
- ¿Cuál, la que es continuación de Final Fantasy VII? <-- (¿lo véis? no era del todo ignorante ^^)
- Sí
- Pues no ^^U De hecho, nunca he jugado al Final Fantasy VII...
- Pues tienes que pasártelo primero, que vale la pena. Luego cuando te lo termines te ves la película y me cuentas, ¿vale?
Picada por la curiosidad, busqué información sobre si cabría la posibilidad de que hubiera una versión PC del juego que no me obligara a tener que descargarme un emulador aparte.
La había. Me la descargué y jugué.
Y me entusiasmó.
El juego me atrapó de principio a fin; desde aquella vista panorámica de la ciudad de Midgar envuelta en los vapores desprendidos por los reactores de Mako hasta la imagen de METEORITO siendo envuelto por la Corriente Vital. La historia de Cloud, que empieza siendo un mercenario ex-SOLDADO bastante borde (aunque no tanto como su sucesor Squall Leonheart...) y termina derrotando a Sephiroth por venganza, por amor y por proteger el Planeta. Sus alegrías, sus penas, sus dudas y sus crisis de identidad. Sus compañeros de aventuras, tan diferentes entre sí, pero todos con ese toque de carisma que te llevaba a encariñarte con ellos casi de forma inmediata: Aeris, mi favorita, que jamás llegó a ver con sus propios ojos el final de la aventura, aunque era la que siempre hablaba del futuro (puesto que ya sabía que la mataban, no me sorprendió mucho, pero igualmente me conmovió); Barret, el defensor de las causas perdidas, el típico brutote que en el fondo es un cacho pan como una montaña; Tifa, fuerte y sensible a la vez, siempre manteniendo al grupo unido ante la adversidad; Vincent,peazo tío güeno *¬* misterioso, melancólico, siempre culpándose por haber perdido al amor de su vida; Cid, por fuera todo humo de cigarrillos y mala leche (y tacos censurados XD), pero en el fondo simplemente un niño que sueña con volar más allá de las estrellas (Shikasi Irvin-chan lo plasmó muy bien en uno de sus fics ^^); Yuffie, hiperactiva, tramposa y cleptómana (lo que me jodió la tía cuando me robó las materias ~$%&!!), pero valiente y decidida; Nanaki, tan sabio a pesar de su corta edad (bueno, en términos comparativos con la edad humana, porque en tiempo real...); Caith Sith/Reeve (tanto monta...) que al principio no sabes ni qué pinta (igual me gustaba, como era un gato ^^) que luego cuando te traiciona te cagas en sus muelas, pero finalmente también él decide luchar por el planeta... Y tan sólo he mencionado a los jugables, pero hay muchos más: buenos y malos, Turcos y miembros de Avalancha, del juego original y de los posteriores títulos de la Compilación (¿para cuando el siguiente?)...
Y no sólo era la historia; fue también el modo de juego, que aportaba lo mejor de los juegos de plataforma y de estrategia respectivamente. Porque sí, la mayoría de las veces era suficiente con forrar a hostias a los enemigos que te salían al paso quién sabe de dónde y pillar objetos, pero con los bosses... amigo, con los bosses había que saber usar la cabeza, elegir los combos de materia y hasta a los personajes adecuados (y ya con la cochina Arma Esmeralda, que tantos quebraderos de cabeza me dió, ni os cuento ^^U) Era pues el juego más completo al que había jugado hasta entonces y entendí por fin porqué provocaba semejante entusiasmo entre los fans de la saga. Aún hoy en día sigue siendo mi favorito, aunque Final Fantasy IX se queda en un merecido segundo puesto; su historia también me atrapó y sus personajes igualmente me robaron el corazón (en el caso de Zidane, también desde el punto de vista literal... como es un ladrón XDDD ¿lo pilláis?) Pero me pasa como entre Slayers y One Piece, mis dos series de anime favoritas: tanto de la una como de la otra la historia me fascina y me encariñé con los personajes, pero Slayers siempre será la primera porque llegó antes, porque me conquistó antes. Final fantasy VIII en cambio no provocó tal entusiasmo en mí como los dos anteriormente mencionados, por el complicado sistema de enlaces, porque la historia no me atrapó como las otras dos y porque la mayoría de personajes o me resultaban indiferentes o me caían mal (particularmente Rinoa me caía como una patada en el culo... si hay algún fan de Rinoa que esté leyendo esto, por favor, que no se ofenda, es sólo una opinión personal ^^UUUU) siendo Quistis la única que se salvaba de mi quema personal (más de un tío estará de acuerdo conmigo aunque provablemente por distintos motivos que los míos XD)
Y bueno, tras pasar esos tres quise seguir el orden y jugar al Final Fantasy X, pero me encontré con un grave handicap: por alguna extraña razón el emulador de la ps2 no reconoce mi tarjeta gráfica. No que sea incompatible, no... ¡es que según el emulador, no tengo tarjeta gráfica! O_O Total, que en estos momentos estoy llendo para atrás como los cangrejos y pasándome el Final Fantasy VI. A falta todavía de pasarme aproximadamente medio juego, la única pega que encuentro por ahora es que hay quizás demasiados personajes jugables, por lo que cuesta entrenarlos a todos para que tengan más o menos el mismo nivel (sí, es una manía mía, no me gusta que haya un par de personajes que esten muy por encima o por debajo de los demás en cuanto a nivel... cada uno juega como quiere, no? :P) y al final realmente de los que te encariñas son de los cuatro o cinco que llegaron primero, que son los que conoces de hace más tiempo XD. Eso sí, oficialmente lo afirmo: Kefka es el mejor malo que hanparido creado los creadores de la saga. O sea, Sephiroth era malo, cruel, estaba como una cabra y quería destruir el mundo para convertirse en un dios... pero Kefka no sólo es malo, cruel y está como una cabra, sino que quiso cargarse el mundo básicamente porque sí, tiene una risa maligna Y ENCIMA VISTE HORTERA!! O sea, más malo imposible! XDDDDD
En fin, concluyendo un poco esto (que ha sido más un repaso a mi experiencia personal en videojuegos que otra cosa) durante estos años he llegado a la conclusión que el videojuego perfecto debe tener:
- Una historia interesante, con trama profunda y giros inesperados que te mantenga en vilo hasta el final.
- Un modo de juego lo suficientemente sencillo como para que no te agobies y tires la toalla a las primeras de cambio, y a la vez con el suficiente nivel de dificultad como para que te suponga un reto y no te aburras.
- Unos personajes carismáticos, con personalidades dispares pero con las que fácilmente te sientas identificado(incluyendo alguno que esté más bueno que el pan bimbo con chocolate *¬*)
- También, aunque no estrictamente obligatorio, alguna historia de amor entre los personajes (pero que no cope el 70% de la historia, por favor ¬¬U) o subtrama que profundice sobre la personalidad o el pasado ocultos de algún personaje menor.
- Un malo mu malote (puede parecer obvio, pero a fin de cuentas si no hubiera un buen antagonista, no habría una buena historia) que de mucho miedoy vista hortera
- Buenos gráficos (aunque uno puede disfrutar igualmente de un videojuego con gráficos del año de la tana si la historia lo vale)
- Muchos mundos y escenarios a explorar.
- ¿Minijuegos? Hum... diría que sí, pero siempre y cuando gracias a estos se pueda conseguir algún objeto valioso y no supongan demasiada pérdida de tiempo (eso de que Meteorito se estuviera a punto de estrellar contra el planeta y Cloud tuviera todavía que echarse un par de carreras de chocobos en el Gold Saucer y combatir en la Arena para conseguir la Cinta... os juro que me daba cargo de conciencia ^^UUUU)
Señalo nuevamente que esto es una opinión personal, y no todos la compartirán conmigo... De modo que aquí va una pregunta para vosotros (mejor dicho, dos): ¿Cuál es con diferencia vuestro videojuego favorito y porqué? ¿Cuál me recomendaríais (a ser posible que sea de la Playstation 1 o de la SNES, que son las únicas consolas de las que tengo emulador ^^U)?
Pues ahora sí, con esto me despido. Espero que os haya gustado esta entrada, o si no, por lo menos entretenido o como mínimo os haya devuelto a la memoria buenos recuerdos.
Jugonamente vuestra
AMBER
En fin, hoy quisiera dejar ese tema aparte. Y todo porque leyendo las últimas entradas de mi diario (que son pocas comparando con cuando empezé, pero haberlas hailas) me he dado cuenta de que últimamente no hago más que relatar mi vida. Punto. Ni un artículo, ninguna crítica ni opinión... todo eso que era más o menos habitual en mi diario ha quedado empañado por mis quehaceres de la vida real. Y a mí mi vida me puede parecer interesante, pero estoy convencida de que a la inmensa mayoría de vosotros (salvo los que realmente me conocen y realmente se interesan por lo que me pasa) básicamente se la sudan. Sinceramente, hasta yo misma empezaba a aburrime con lo que escribía últimamente y contemplaba mis artículos anteriores con nostalgia.
Así que regreso a vosotros haciendo una reflexión sobre una de mis últimas obsesiones (con últimas me refiero de meses): los videojuegos de y más concretamente la saga de Final Fantasy.
Para empezar, debéis saber que soy una de las pocas personas que existen en este mundo que no ha conocido jamás lo que es jugar con una consola. Mi padre en su juicio siempre creyó que los videojuegos nos distraerían demasiado no ya de los estudios sino también de nuestras relaciones interpersonales y siempre dijo no cada vez que yo le pedía una consola. Con el tiempo dejé de pedírsela en vista de la inutilidad de mis esfuerzos y a cambio decidí pedir videojuegos para PC. Empecé con Rayman y luego con un videojuego de Lucky Luke (que años más tarde descubrí no era sino una adaptación al PC del videojuego omónimo para la SNES) y pese a que terminé el segundo, jamás conseguí pasarme el primero, por lo que llegué a la conclusión de que los juegos de plataformas no eran lo mío ^^U A eso le siguieron diversos juegos de estrategia, género en el que descubrí mis dotes de organización y previsión. El primero de todos fue el Team Hospital que casi llegué a completar, y luego por mediación de mi padre conseguí copias del Colonization y el Civilization, de Age of Empires (uno de mis favoritos)... y por supuesto los famosos Sims, a los que yo me considero una adicta sin posibilidad de recuperación XD Pasé muy buenos ratos con los juegos de tipo estrategia, pero había una pega: con la excepción de los Sims, era imposible sentirse identificada con los personajes que manejabas. La mayoría ni siquiera tenían nombre, sólo eran un caballero, un ingeniero o un arquero estándar, sin más. Muy a menudo ni siquiera eran eso, sino que más bien me servían únicamente de carne de cañon, personajes totalmente prescindibles que llegado el caso podía sacrificar para lograr el objetivo de ese nivel. Incluso en los juegos de estrategia que estaban más basados en el desarrollo de ciudades que en la mera conquista, tampoco conseguía esa clase de conexión. De modo que el género no tardó muchos años en dejar de entusiasmarme.
(Por supuesto no permanecí del todo ignorante a los videojuegos de consola que estaban de moda: así pues, la saga de Final Fantasy la conocía de oídas, pero puesto que eso era terreno prohibido para mí, no prestaba mayor atención...)
Justo cuando pensaba que sólo los sims satisfarían mis gustos en cuanto a videojuegos (e incluso cuando cumplía mis objetivos dentro de una familia ya también me aburría) una amiga de mi novio cambió mi punto de vista con el siguiente diálogo:
- ¿Oye, tú te has visto la película de Advent Children?
- ¿Cuál, la que es continuación de Final Fantasy VII? <-- (¿lo véis? no era del todo ignorante ^^)
- Sí
- Pues no ^^U De hecho, nunca he jugado al Final Fantasy VII...
- Pues tienes que pasártelo primero, que vale la pena. Luego cuando te lo termines te ves la película y me cuentas, ¿vale?
Picada por la curiosidad, busqué información sobre si cabría la posibilidad de que hubiera una versión PC del juego que no me obligara a tener que descargarme un emulador aparte.
La había. Me la descargué y jugué.
Y me entusiasmó.
El juego me atrapó de principio a fin; desde aquella vista panorámica de la ciudad de Midgar envuelta en los vapores desprendidos por los reactores de Mako hasta la imagen de METEORITO siendo envuelto por la Corriente Vital. La historia de Cloud, que empieza siendo un mercenario ex-SOLDADO bastante borde (aunque no tanto como su sucesor Squall Leonheart...) y termina derrotando a Sephiroth por venganza, por amor y por proteger el Planeta. Sus alegrías, sus penas, sus dudas y sus crisis de identidad. Sus compañeros de aventuras, tan diferentes entre sí, pero todos con ese toque de carisma que te llevaba a encariñarte con ellos casi de forma inmediata: Aeris, mi favorita, que jamás llegó a ver con sus propios ojos el final de la aventura, aunque era la que siempre hablaba del futuro (puesto que ya sabía que la mataban, no me sorprendió mucho, pero igualmente me conmovió); Barret, el defensor de las causas perdidas, el típico brutote que en el fondo es un cacho pan como una montaña; Tifa, fuerte y sensible a la vez, siempre manteniendo al grupo unido ante la adversidad; Vincent,
Y no sólo era la historia; fue también el modo de juego, que aportaba lo mejor de los juegos de plataforma y de estrategia respectivamente. Porque sí, la mayoría de las veces era suficiente con forrar a hostias a los enemigos que te salían al paso quién sabe de dónde y pillar objetos, pero con los bosses... amigo, con los bosses había que saber usar la cabeza, elegir los combos de materia y hasta a los personajes adecuados (y ya con la cochina Arma Esmeralda, que tantos quebraderos de cabeza me dió, ni os cuento ^^U) Era pues el juego más completo al que había jugado hasta entonces y entendí por fin porqué provocaba semejante entusiasmo entre los fans de la saga. Aún hoy en día sigue siendo mi favorito, aunque Final Fantasy IX se queda en un merecido segundo puesto; su historia también me atrapó y sus personajes igualmente me robaron el corazón (en el caso de Zidane, también desde el punto de vista literal... como es un ladrón XDDD ¿lo pilláis?) Pero me pasa como entre Slayers y One Piece, mis dos series de anime favoritas: tanto de la una como de la otra la historia me fascina y me encariñé con los personajes, pero Slayers siempre será la primera porque llegó antes, porque me conquistó antes. Final fantasy VIII en cambio no provocó tal entusiasmo en mí como los dos anteriormente mencionados, por el complicado sistema de enlaces, porque la historia no me atrapó como las otras dos y porque la mayoría de personajes o me resultaban indiferentes o me caían mal (particularmente Rinoa me caía como una patada en el culo... si hay algún fan de Rinoa que esté leyendo esto, por favor, que no se ofenda, es sólo una opinión personal ^^UUUU) siendo Quistis la única que se salvaba de mi quema personal (más de un tío estará de acuerdo conmigo aunque provablemente por distintos motivos que los míos XD)
Y bueno, tras pasar esos tres quise seguir el orden y jugar al Final Fantasy X, pero me encontré con un grave handicap: por alguna extraña razón el emulador de la ps2 no reconoce mi tarjeta gráfica. No que sea incompatible, no... ¡es que según el emulador, no tengo tarjeta gráfica! O_O Total, que en estos momentos estoy llendo para atrás como los cangrejos y pasándome el Final Fantasy VI. A falta todavía de pasarme aproximadamente medio juego, la única pega que encuentro por ahora es que hay quizás demasiados personajes jugables, por lo que cuesta entrenarlos a todos para que tengan más o menos el mismo nivel (sí, es una manía mía, no me gusta que haya un par de personajes que esten muy por encima o por debajo de los demás en cuanto a nivel... cada uno juega como quiere, no? :P) y al final realmente de los que te encariñas son de los cuatro o cinco que llegaron primero, que son los que conoces de hace más tiempo XD. Eso sí, oficialmente lo afirmo: Kefka es el mejor malo que han
En fin, concluyendo un poco esto (que ha sido más un repaso a mi experiencia personal en videojuegos que otra cosa) durante estos años he llegado a la conclusión que el videojuego perfecto debe tener:
- Una historia interesante, con trama profunda y giros inesperados que te mantenga en vilo hasta el final.
- Un modo de juego lo suficientemente sencillo como para que no te agobies y tires la toalla a las primeras de cambio, y a la vez con el suficiente nivel de dificultad como para que te suponga un reto y no te aburras.
- Unos personajes carismáticos, con personalidades dispares pero con las que fácilmente te sientas identificado
- También, aunque no estrictamente obligatorio, alguna historia de amor entre los personajes (pero que no cope el 70% de la historia, por favor ¬¬U) o subtrama que profundice sobre la personalidad o el pasado ocultos de algún personaje menor.
- Un malo mu malote (puede parecer obvio, pero a fin de cuentas si no hubiera un buen antagonista, no habría una buena historia) que de mucho miedo
- Buenos gráficos (aunque uno puede disfrutar igualmente de un videojuego con gráficos del año de la tana si la historia lo vale)
- Muchos mundos y escenarios a explorar.
- ¿Minijuegos? Hum... diría que sí, pero siempre y cuando gracias a estos se pueda conseguir algún objeto valioso y no supongan demasiada pérdida de tiempo (eso de que Meteorito se estuviera a punto de estrellar contra el planeta y Cloud tuviera todavía que echarse un par de carreras de chocobos en el Gold Saucer y combatir en la Arena para conseguir la Cinta... os juro que me daba cargo de conciencia ^^UUUU)
Señalo nuevamente que esto es una opinión personal, y no todos la compartirán conmigo... De modo que aquí va una pregunta para vosotros (mejor dicho, dos): ¿Cuál es con diferencia vuestro videojuego favorito y porqué? ¿Cuál me recomendaríais (a ser posible que sea de la Playstation 1 o de la SNES, que son las únicas consolas de las que tengo emulador ^^U)?
Pues ahora sí, con esto me despido. Espero que os haya gustado esta entrada, o si no, por lo menos entretenido o como mínimo os haya devuelto a la memoria buenos recuerdos.
Jugonamente vuestra
AMBER
- Hoy me siento...:
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