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cabreo
Cuando medio LJ está hablando del último libro de Harry Potter (me reservo mi opinión y su correspondiente crítica cuando me lo haya leído), el secuestro de la revista "El Jueves" producido este viernes me da la excusa perfecta para hacer algo que siempre había deseado hacer: Un artículo sobre la censura.

Desde tiempos inmemoriales ha existido gente que tenía cosas que contar y gente que deseaba que ciertas cosas no fueran contadas. La censura surgió de esta combinación tan aparentemente sencilla, aceptada e incluso promovida en determinadas épocas de la historia y hoy en día vista como un símbolo de la tiranía y el poder totalitario. La censura existe en muchos ámbitos de la vida, pero es principalmente en los medios audiovisuales donde llama más poderosamente la atención, donde surge el debate sobre si debería haber o no límites a la libertad de expresión y dónde están dichos límites. Cuando la censura implica que la humanidad desconozca ciertas injusticias, todo o casi todo el mundo está de acuerdo en condenarla.

Pero cuando la censura afecta a aspectos moralistas, la cosa cambia. Y la razón es que sencillamente, no hay dos personas que coincidan en su opinión sobre lo que es moral o no mostrar.

Partamos por ejemplo de algo que a muchos otakus nos toca de cerca: la censura de ciertas escenas que pudieran ser consideradas como "inapropiadas" para la audiencia más joven. La polémica parte de la premisa habitualmente falsa (aunque no siempre) de que todo lo que parezca un dibujo animado es para niños. Conocido de sobras es el trabajo de 4kids en américa sobre animes como Yugioh, Shaman King y más recientemente One Piece en las que referencias a la sangre o a la muerte son omitidas, incluso cuando éstas son importantes para el argumento o cuando a causa de ello se ven escenas absurdas y sin sentido, como alguien retorciéndose de dolor sin razón aparente. Pero dejando a un lado a nuestros amiguitos americanos (cuya moral me resulta cuanto menos cuestionable en un país que permite la libre adquisición de armas, pero eso es otra historia) aquí también hemos tenido lo nuestro. ¿Cuántas veces hemos oído a asociaciones de padres protestar por aquello de que si Dragon Ball incita a la violencia, que Sin Chan es un ejemplo pésimo para los niños y una larga lista de etcéteras? Y las cadenas de televisión en abierto (las de satélite se salvan por el momento), para tener contentos a los papás histéricos y no tener que enfrentarse ante la furia del colectivo otaku que supondría suprimir ciertas escenas, optan por otro tipo de censura un poco más sutil: impidiendo que las series de anime sean emitidas en horario de máxima audiencia, colocándolas en la parrilla en horarios imposibles (siempre me he preguntado si había alguien en este mundo capaz de levantarse a las 7 de la mañana un fin de semana para ver MÄR en la cuatro o de aguantar despierto hasta las 3 de la madrugada para ver Fullmetal Alchemist... con respecto a la primera, el horario ha pasado a ser un poco más asequible, pero bueno, cogéis la idea, no?) Y aún con todo esto, podemos darnos con un canto en los dientes de que no hayan decidido, como hicieron hace un tiempo en algunos países de latinoamérica, suprimir sistemáticamente el anime de la programación.

Se da la paradoja, sin embargo que mientras muchos papás ponen el grito en el cielo y se tiran de los pelos cuando sus hijos ven "dibujos animados chinos", en cambio no tienen ningún problema porque sus hijos vean las noticias a la hora de comer, donde a menudo las imágenes mostradas son más cruentas (incluso con la moderación que ponen los medios respecto a las imágenes a mostrar) y se habla de maridos que matan a sus mujeres a cuchilladas, de gente que muere tiroteados en Gaza, accidentes de avión y otra laaaarga lista de etcéteras... ¡Ojo! Cualquiera podría pensar que con decir esto quiero decir que tendríamos que impedir a nuestros hijos saber lo que ocurre en el mundo. Lejos de mí el querer decir semejante barbaridad... ¿Pero permitir eso y en cambio impedir que vean ciertas series, donde todo lo que ocurre NO ES REAL? ¿Acaso tiene el factor ficción algo que lo hace más horrible moralmente?

Papás y mamás preocupados: la próxima vez que prohibáis a vuestros hijos ver anime en la tele o jugar a videojuegos "porque son violentos", por lo menos procurad ser un poco más coherentes en vuestro discurso... No os limitéis solo a esto, también prohibidles ver películas de acción en el cine o impedidles que vean partidos de fútbol, que eso sí que promueve la violencia... ¡es más, no les dejéis salir de casa, ni tener contacto alguno con el exterior! ¡Con lo peligrosa que está la vida ahí afuera, llena de ladrones, vendedores de droga y violadores en potencia...! No te jode ¬¬U


Y ya que hemos mencionado un poquito los videojuegos, hablemos más ampliamente de ellos: desde el famoso caso del "chico de la katana" (que por lo que he oído ahora está en la calle y hace una vida normal junto a su novia) parece que también ha surgido una cierta paranoia con cierta clase de videojuegos. Pasa un poco lo mismo que con el anime, que según la temática de los mismos, las asociaciones de Papás y Mamás Preocupados S.A. empiezan a ponerse en nerviosos, como si algunos de esos videojuegos nos convirtieran en potenciales parricidas, en matones de colegio o en crueles asesinos amantes de la casquería pura y dura. Y no os creáis que me he sacado estos ejemplos de la manga, no: están totalmente basados en hechos reales. A raíz del incidente antes mencionado, los juegos de Final Fantasy sufrieron una persecución comparable sólo a la quema de brujas de Salem. Por otro lado, existe un videojuego (que no sé si habrá llegado a nuestro país o no, no estoy muy puesta en el tema) cuyo objetivo consiste en convertirse en el rey del insituto, para lo cual necesitas extorsionar a tus compañeros e imponer tu autoridad a base de palizas si es necesario. El caso más reciente lo constituye un videojuego cuya venta ha sido terminantemente prohibida en el Reino Unido, un juego en el que te conviertes en un asesino en serie y que vas ganando prestigio cuanto más cruenta sea la forma en que dispones de tus víctimas. Independientemente de la temática (que por las imágenes que he visto la verdad es que el juego ése da bastante grimilla ^^UUUUU) no deja de ser menos cierto que es no es más que un juego en el que asumes un papel que normalmente jamás asumirías en la vida real.

Y el hecho de que termines o no por asumir ese papel, no depende tanto del videojuego en sí como de la psicología del propio jugador. No todos los que se ponen a tirotear zombies en el Doom acaban por coger un arma y tirotear a su vecino, que con esa cara de pasa parece un zombie (:P es sólo un ejemplo) Se sabe, porque está científicamente demostrado, que hay personas psicológicamente predispuestas a ello. Personas que debido a su personalidad (que aún se discute si podría estar relacionada, aunque sea parcialmente, con la genética), a que su equilibrio emocional está tocado o a que en un momento dado no son capaces de discernir realidad de ficción, frente a determinados estímulos reaccionan de distinta manera al resto de los mortales... en pocas palabras, que no es culpa del videojuego, aunque la sociedad los use como chivo expiatorio para no tener que culpar a la persona que se dejó llevar demasiado o llamarle "loco" (habría que discutir también qué es lo que entendemos por "locura", pero, again, eso ya es otro tema...)


Y ahora sí, metámonos en el tema que nos ocupa y que me inspiró para hacer este artículo: la censura de la prensa y más concretamente de la prensa satírica. Para lo cual, primero buscaremos en la web de la RAE lo que significa la palabra "Sátira": << (1) Composición poética u otro escrito cuyo objeto es censurar acremente o poner en ridículo a alguien o algo. (2) Discurso o dicho agudo, picante y mordaz, dirigido a este mismo fin.>> Bien, todos estamos de acuerdo visto lo visto que la razón de ser de la sátira y todas sus formas, ya sean escritos o dibujos, es hacer mofa de algo o alguien, o como dijo Óscar en aquella conferencia del Cómic Corner a la que pude asistir, "tocar las pelotillas al personal, a ver si se pican" Esto obliga muchas veces al caricaturista a andar en el filo de la navaja, para comprobar hasta qué punto son capaces de sobrepasar los límites de la libertad de expresión, pues ése es justamente su trabajo. No pocos se acordarán todavía de las caricaturas de Mahoma con una bomba en la cabeza. La intención original era hacer una crítica sobre cómo los integristas islámicos utilizan la excusa de la religión para justificar los derramamientos de sangre, inmolándose "en el nombre de Alá", arrastrando en su muerte a cientos de personas inocentes que nada tienen que ver en la contienda entre los radicalistas y el mundo occidental (ahora que los pienso, también debería dedicarle un artículo a éste tema algún día...)

Pero héte aquí que hubo un emir que se picó y que creyó ver en esa caricatura una gravísima falta de respeto hacia el profeta y al Islam y no se qué mas puñetas vió éste hombre que deseó con todas sus fuerzas linchar públicamente al pobre dibujante incomprendido. A éste se le añadieron otros tantos emires (que apuesto a que en la vida privada también son miembros de una APA), amén de los radicalistas antes mentados que encontraron en estas caricaturas la excusa perfecta para reafirmar su opinión de que los occidentales son unos infieles irrespetuosos a los que habría que enviar a la hoguera. Lógicamente no todos los representantes del Islam estubiero de acuerdo en la condena (del mismo modo en que no todos ellos están de acuerdo con los métodos de sus representantes más radicales) pero la presión fue suficiente como para acojonar al director del periódico que lo publicó y a los demás periodicos de medio mundo. La censura en este caso fue impuesta por el miedo a las replesalias.

Ahora volvemos a la misma situación, sólo que en este caso no hay un riesgo de atentado contra la redacción de la revista. Pero al igual que en el caso anterior hay alguien con poder que se siente lo suficientemente ofendido (quizás no tanto por la pose explicitamente sexual con la que se representó a los príncipes de asturias, como a la alusión al "trabajo" de Felipillo -> otro tema que habría que discutir en otro artículo) como para poner la ley al servicio de su desmesurada paranoia. El personaje en cuestión es ni más ni menos que el juez Del Olmo, respaldado por la Audiencia Nacional, que bajo el amparo de no se qué artículos constitucionales (nota post escritura: la autora de este artículo ha leído recientemente los artículos de marras... juzgad vosotros mismos -> http://www.rebelion.org/noticia.php?id=53936) ordenó la retirada de la revista (dos días después de salir ésta publicada, que manda huevos la velocidad de la justicia española XDDD) de todos los kioskos del país. Algo cuanto menos irónico teniendo en cuenta que la revista ha dedicado durante años una sección a los Borbones... sin que haya habido ningún tipo de denuncia o protesta por parte de la casa real! Es decir, que Del Olmo se ha tomado la justicia por su mano, con una medida totalmente anacrónica y muy probablemente sin que haya mediado denuncia por parte de los "ofendidos" (y lo que es peor, haciendo creer que así ha sido)

(A propósito, ningún juez se ha molestado nunca en detener la emisión de ninguno de los programas de la caspa, y eso que lo que allí se cuenta es mil veces más ofensivo)

Y ya para terminar (que seguro que más de uno me estará matando con la mirada en este momento por enrrollarme tanto ^^U) voy a deciros porqué la censura es mala. Y es que no lo es tanto por su inmoralidad que por su inutilidad.

Sí, hijos míos, la censura es ante todo una técnica totalmente inútil en la actualidad. En primer lugar porque en la sociedad de la globalización en la que vivimos hoy en día, cualquiera puede bajarse de la mula o de cualquier otro programa p2p cualquier cosa, desde capítulos de prácticamente cualquier serie hasta libros hace tiempo descatalogados que algún alma caritativa tuvo a bien escanear y comprimir en un archivo zip. En segundo lugar y quizás la razón más importante es que para el ser humano, animal curioso por naturaleza, no hay nada que le provoque más curiosidad que algo que lleva la palabra "prohibido" detrás.

Las prohibiciones tienen un efecto paradójico sobre el comportamiento humano; en vez de disuadir a la gente de hacer algo, produce en el individuo aún más ganas de hacerlo, bien por la gratificante satisfacción que supone desafiar a la autoridad, bien por el morbo de comprobar qué hace de aquello tan peligroso como para que alguien haya decidido prohibirlo. El niño al que sus padres le prohiben saltar de la cama, sigue saltando en la cama cuando sus padres no miran (hasta que un día se pega un leñazo que pa qué o consigue romper la cama ^^U) Aquel al que le prohiben leer un libro hará lo imposible por conseguirlo, auqnue sea pagando un pastón en el mercado negro... y así con cualquier ejemplo que os podáis imaginar. Es lo que yo llamo el "atractivo de lo prohibido"

En conclusión, que algo como "secuestrar" a la revista de El Jueves como ha hecho el juez Del Olmo, no sólo no evitará que la gente vea la portada de la polémica (que aún se podía ver en la página web de la revista el mismo día en que se anunció la sentencia) sino que hará que haya más gente que quiera leerla, con lo cual no hacen sino darle una publicidad perfecta a la revista en general y a ése número en particular. Eso y darles un tema del que hablar en su próximo número XD

En fin, que vivan todos los que desafían la censura y que alguien le diga al juez del Olmo de mi parte que la próxima vez por lo menos se ponga al día, que ni estamos en la época franquista, ni existen ya "moldes" de la portada, que ahora viene todo informatizado.


Dedico este artículo a todos los de El Jueves ¡Que no por nada vuestra revista lleva 30 años al pie del cañon! (y los que le quedan)

AMBER

Nota añadida el 23-7-07: A día de hoy, la página web del Jueves está clausurada por orden judicial desde el sábado por la tarde y hay ejemplares del número polémico que se venden por eBay... y algunos, en un arranque de ironía, han fijado su precio de venta en 2500 Euros :P

Comments

[info]o_silver_lady_o wrote:
Jul. 22nd, 2007 10:03 pm (UTC)
Se te ha olvidado poner el link con los artículos constitucionales, perra xD

Puntualizaciones mías:

1º Los padres están paranoicos con el manganime básicamente porque, mientras que los críos pequeños pasan de las noticias porque son un plomazo, no pasan de los dibujos animados, aunque sean "ponnno". ¿El problema? Que los niños sí se fijan en eso, ven a los protas, los buenos, dar palizas a los malos. Eso es lo que les preocupa, que se crean que se resuelve todo lo palizas, o que se dediquen a dar con la escoba a uno de sus amigos por accidente, jugando. Lo que me lleva a...
2º Los padres y la sociedad en general deben implicarse más en la educación de los hijos, no prohibiendo, sino explicando según la edad y madurez del niño.

Estoy en contra de la censura y a favor de la educación integral de futuras generaciones. Punto final.

PD: Cuando seas padre comerás huevo: te recordaré esto si alguna vez prohíbes a tu hijo algo que ahora mismo te parecería una gilipollez. Y sí, me aplico a mí misma el cuento, gracias.
[info]0_amber_0 wrote:
Jul. 23rd, 2007 05:56 am (UTC)
Se te ha olvidado poner el link con los artículos constitucionales, perra xD

Corregido el artículo y añadido el link ^^ Los artículos están al final de esa página, ya me contarás tú si hacía falta hacer lo que han hecho o no...

Y hablando de tu PD... veremos a ver dentro de unos años si tenemos algo que reprocharnos mutuamente ¬_¬ (que seguro que lo habrá XD)
(Anonymous) wrote:
Aug. 10th, 2007 04:37 pm (UTC)
A parte de lo añadido por o_silver_lady_o sobre los niños y los dibujos hay un par de cosillas que puntualizar:

- La diferencia de este caso y las revistas del corazón es que en el código penal no hay ninguna ley especial que castigue la injuria hacia ellos. La corona si que la tiene.

- Hablas de la inutilidad de la censura pero nosotros solo vemos la que se nota, la descarada. Hay muchas cosas que no cuentan y al que lo cuentan lo llaman paranoico. ¿Cómo cuales? echarle la culpa a alguien sobre un incendio cuando en realidad era para tener más terreno de construcción y muchas cosas más. No es tan inútil si se utiliza bien y a tiempo.